EL
DESTERRADO
Daniel M Forte
22/09/15
- Pase, por favor tome asiento.
Dijo eso sin levantar la vista de los papeles que tenía en
la mano, su rostro expresaba la gravedad que emana de la atención. Pelo muy
negro, recogido, blusa blanca sin ornamentos, delgada. El hombre reparó en sus
ojos verdes solo cuando ella levantó la vista. Un macizo escritorio los
separaba.
- Su solicitud es bastante atípica.
El se acomodó en la silla, algo crujió ; tardó en contestar
mientras era taladrado por un par de ojos verdes.
- No se que decir, no recuerdo haber presentado ninguna
solicitud.
- Lo hizo hace unas horas.
-¿Lo hice?
La mujer consultó algo en la pantalla de su computadora.
- Lo último que recuerdo es que me fui a dormir y….pero, ¿es
posible?, usted es….
- Vea señor, yo soy solo una empleada, no pensará que ella en persona se va a dignar atenderlo,
somos una corporación muy bien organizada, nos gusta el orden, aunque a veces,
hay personas que lo trastocan todo, eso nos trae muchos dolores de cabeza,
papeleos y cálculos, de manera que cuando alguien envía una solicitud,
decidimos atenderla para hacerlo todo en forma organizada. En lo personal le
diré que este tipo de trámites me fastidian mucho.
- La verdad, le confieso que me la imaginaba algo distinta.
- Lo se, aquí dice que usted es algo fantasioso, pero,
¿nunca se le ocurrió que aquel que la vio, no tuvo tiempo después para pintar
un cuadro o para describirla?, ¿sabe cuantas pavadas se han escrito sobre
nosotros?. Pero veamos, no me figura ningún problema de salud, sí algo de
depresión, pero en estos días ¿quien no la tiene?, ¿a que se debe su
solicitud?.
- Es largo de explicar, y no quisiera abusar de su tiempo.
- Acá el tiempo no significa nada, lo escucho.
- No hay mucho que decir, simplemente ya no quiero estar en
un mundo en donde no tengo cabida.
- Y de ahí la solicitud.
- ¡Yo no presenté ninguna solicitud!, no se de que me habla.
- Recuerde, antes de acostarse deseó intensamente dormirse y
no despertar, usted tiene una fecha asignada, por eso cuando aparecen estos
casos, lo tomamos muy en cuenta y evaluamos si darles curso o no. Como ya le
mencioné, los suicidas nos descompaginan el sistema.
- ¿Entonces debo explicarles los motivos?
- No exactamente, pero de esa explicación, determinaremos
cuan fuerte es su determinación.
- ¿Y eso no está ahí, en su base de datos?
- Vea señor, aquí el tiempo no significa nada, pero el
aburrimiento se siente, ¿podría dejar de dar vueltas y contestar lo que le
pregunté?.
- Es que no se que mas decir. Mire, yo estaba equivocado, a raíz
de una experiencia que tuve con…
- Lo se.

- Si ya se que es ingeniero.
- ¿Podría ahorrarse esos comentarios irónicos?, yo no pedí
estar acá y mucho menos tengo la culpa de que a usted no le guste su trabajo.
- Bien, me dice que anduvo mendigando afecto. Acá figura que
usted tiene muchos amigos, ¿que me dice?
- Es cierto, tengo amigos a los que quiero mucho y me
quieren, eso no quita que sean el cuerpo diplomático, los embajadores del mundo
real, me quieren mucho, pero sus lealtades están con la realidad; una realidad
que solo me ha lastimado. Ellos, con buena intención, siembran la duda, si
cometo el error de creerles, solo iré a un nuevo fracaso.
- ¿Y cree que morirse es triunfar?
- En un punto, si. Sería un triunfo sobre el dolor, quitarle
en definitiva, el alimento de mi existencia.
- Entiendo, el dolor es un ente impersonal, totalmente ajeno
a usted y creado al solo efecto de mortificarlo. No había reparado en que usted
es la única persona que sufre en el mundo.
-¿Seguimos con las ironías?
- No tiene porque hacerlo, autorice mi partida y ya no la
molesto mas.
- No es tan fácil, dígame, ¿en serio cree que no tiene
perspectivas?
- ¿El futuro?, le voy a decir lo que es el futuro, el futuro
es la vejez, la soledad, la decrepitud física y mental. Y eso no es todo,
cuando la constante de toda una vida fue la exclusión, la sensación de no
pertenencia y de no ser querido, cuando el amor que se tenía para dar a manos
llenas se pudrió como una mercancía que nadie quiso comprar, cuando no se supo
explicar cosas obvias para uno e incomprensibles para el resto; ya no se puede
sentir de otra manera, no hay retorno, no se vuelve a confiar. ¿Entiende ahora
mi actitud?.
La mujer giró su posición y en silencio comenzó a escribir
algo en la computadora. Hubo un largo silencio roto por el sonido del teclado.
- Y………dígame…….¿como es eso del mas allá?, ¿así lo llaman?
La mujer dejó su trabajo, lo miró con rabia.
- ¿El mas allá?, ¡¡el mas allá es la nada!!. Solo a un egoísta
y estúpido egocéntrico como usted se le puede ocurrir que la muerte, ¡¡nada
menos que la muerte!! lo iba a consultar, ¡claro!, ¿cómo podía ser de otra
manera?, usted es el ombligo del mundo, ¿cree realmente que todo esto es real?,
¡no mi amigo!, toda esta escena es solo producto de su mente enferma y
jactanciosa; y le diré, si quiere morirse, ¡muérase!, pero le garantizo que ni
siquiera va a tener un funeral, no hizo méritos para eso, y desde luego, al
mundo le importará un carajo. Y ahora váyase, tengo cosas mas importantes que
hacer como para andar escuchando las pelotudeces de un maníaco depresivo.
Lentamente el hombre se levanto, al llegar a la puerta se
detuvo.
- Disculpe, una última pregunta.
- Sea breve.
Meditó un instante.
- No, nada, no tiene importancia. Buenas noches.